jueves, 18 de noviembre de 2010

Al otro lado del río

En esa acera no hay gomina, gafas de pasta ni lentejuelas. No hay paparazzis, photocall , ni alfombra roja. No hay yuppies ni maletines. No hay hombres enteros ni hogares. Hace frío.

*****

Un paisaje de barbas y pelos largos y enmarañados, de ojos de mirada perdida entre la lluvia o turbia por el vino de cartón. Cuerpos confudidos con graffitis grotescos que hieren el alma y obligan a mirar hacia otro lado. Un puñado de gritos mudos desesperados.

Apiñados, uno tras otro, en respetuosa fila ordenada, hay un catálogo de pobres y mendigos, sucios y harapientos, jóvenes y ancianos, sobre todo varones. Visten ropas marrones, unas más raídas que otras, pero todas rotas y ninguna de la talla que les corresponde: a unos, se les ven las canillas sobre unos calcetines que alguna vez fueron blancos; otros se sujetan los pantalones con un cordel de pita. Los más afortunados llevan encima algo impermeable: un chubasquero de plástico o una gabardina destartalada.

La espera llega a ser interminable. Los estómagos rugen vacíos de todo sólido y las piernas flaquean entumecidas por la humedad. Algunos hoy no podrán cenar: el aforo del comedor es limitado, la comida es insuficiente para todos, la fila es larga. La calle es muy puta.

Desde la otra acera, escaparates de tiendas de ropa fashion les deslumbran los ojos.

Esto es la Corredera Baja de San Pablo. Esto también es Malasaña.



Espero que canten con Drexler desde su lado del río

2 comentarios:

Alex Evans dijo...

La vida es muy puta si, hacia tiempo que no me pasaba por aqui, yo que pense que ya se habia dormido este blog y mirale, ahora hay demasiado para leerlo jajajaj

me alegro de que sigas, buen texto

J. Simón dijo...

Y yo de que te pases por aquí, Alex ;)