sábado, 8 de noviembre de 2008

Tacto

Adoraría que en este preciso instante alguien acariciara mi cabeza, meciera mi cabello entretejiendo sus dedos entre pequeños puñados de mi pelo; que yo me dejara llevar, que cerrara los ojos y me limitase a respirar hondo, a sentir el tacto, a sumergirme en el placer de esa caricia.

Al mismo tiempo yo deslizaría mis manos sobre su espalda desnuda, avanzando y retrocediendo como llevado por la marea, tan siquiera rozando, casi imperceptiblemente, apoyando levemente primero las yemas de mis dedos, después el envés de mis manos, abarcando todo su cuerpo sin apenas tocarla.

Juntos. Piel con piel. Alma con alma. Hasta ver al alba amanecer.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

oye, qué bonito juli!!!! :-)
estás hecho todo un poeta. La belge

Grey Arkhane dijo...

No se me escapa el tiempo condicional del primer verbo...y en tanto que condicional, y por lo tanto hipotético, y por lo tanto sometido a las frecuentemente desfavorables probabilidades de la realidad, personalmente sigo prefiriendo hacer de mi capa un sayo, y aprender a no necesitar lo que no tengo...

Por cierto, parece que ya tienes otra lectora/comentarista habitual por estos lares...uno a uno, como en goteo, aparecen los espectadores.

Saludos desde el Bastión

Carlos Castillo dijo...

Muy bueno.
:)

Paula dijo...

Y pensar que te reías de Romeo...
Me gusta, creo que me aficionaré a tu blog.

Saludos de la chica ingenua.