viernes, 10 de diciembre de 2010

... sino estelas en la mar

Tras largos meses en que el tiempo no me daba un respiro, he conseguido volver a disfrutar de una manera pausada y relajada (benditos cercanías de Madrid) del placer de la lectura. Esto me ha permitido retomar algunas cuentas pendientes conmigo mismo y con algunos autores a quiénes les debía horas de mi vida, espero que casi todos merecidamente. Uno de ellos es Miguel Delibes, y elegí El camino para tomarle el pulso.

Delibes -uno de tantos amantes de las palabras, uno de los pocos a quienes las palabras aman- amasa párrafo tras párrafo, se desliza frase a frase, acaricia cada adjetivo, eligiendo siempre el vocablo más preciso, la expresión correcta, la sintaxis más amable, hasta conseguir dibujar con un estilo perfectamente limpio un conjunto de recuerdos, un mar de sensaciones; hasta conseguir hacérnoslos vivir plenamente en cada capítulo, una y otra y otra vez, incansablemente.

El camino es como el placer de un buen manjar: por más y más que te alimentes de él, jamás quedas saciado. El camino se devora, se bebe ávidamente, página tras página, y te obliga a refrenarte, a saborearlo lentamente, como el buen vino, a sabiendas de que esta primera lectura no volverá a ocurrir nunca. El camino pasa, como el tiempo, como la vida; finalmente, te das cuenta de que transcurre tan rápido, tan fugaz…

El camino es puro, con la pureza del Platero y yo en la descripción de lo rural: en los paisajes, las costumbres, las gentes, los ritos y los encantos de un pequeño pueblito, un todo visto desde los ojos del Mochuelo, ahora un niño de 11 años. Su camino es a través de sus ojos nuestro también; es personal y subjetivo, con la cotidianidad en el estilo y en las reflexiones del zagal, en ocasiones sagaces, en ocasiones ingenuas, que recuerdan a las del Holden Caulfield de Salinger en El guardián entre el centeno.

Con la intimidad por seña de identidad y la defensa sin violencia expresiva de una vida completa en una aldea norteña, Delibes invita a recorrer este camino, ante todo intenso, del Mochuelo en su corto pasear por la vida hasta el momento.

Tenías razón, Curro. He reído. He llorado. Es completamente imprescindible.

3 comentarios:

Alex Evans dijo...

una gran critica de un gran libro, si señor me ha gustado tu descripción :)

J. Simón dijo...

Intentaré postear alguna entrada sobre algún libro que no haya leído el 98,7% de los españoles, por si a alguien le remueve la conciencia y le da por sentirse recomendado a leer algo nuevo

Curro dijo...

De nada! Un abrazo y felices fiestas.